Esa rara vieja sensación

Los dadores estaban enfilados como sabiendo que el final era irrepetible. La enfermera de turno comía una manzana color verde y repetía una y otra vez que el azar reinaba al tiempo y al espacio. El hospital atesoraba secretamente los pensamientos de sus inquilinos de paso y en el ambiente se podía respirar el noaire. Algún que otro doctor dejaba caer su bata mientras balbuceaba una improvisada especie de rezo para poder volver a inhalar. Todo se volvía aséptico y geométricamente cuadrado. Impenetrable. Insípido. Yo por las dudas me quedé escondido detrás de cualquier armario ubicado dentro de cualquier consultorio. Vaya uno a saber



3-2-2010 Bahía Blanca, Argentina

Cajón amarillo

El lugar ya lo había conocido aquella vez que acompañé a Lucho (mi amigo que encontré de mochila en Iruya). Hoy regresé. El cajón de fantasía decora una de las esquinas entre Sarmiento y Jean Jaures en pleno corazón arrabalero del Abasto, tierra de Gardel. La excusa fue la literatura. Allí estaba Víctor. Los libros se imponían y a la vez se perdían entre el amarillo y el aroma a papel con historia. Café de por medio Víctor me contó como la poliomielitis lo dejó más que rengo y como se las ingenió para militar en sus años de estudiante de psicología. Las historias iban, venían e iban. Las letras se amigaban formando frases y las frases se volvían cruces, marcas. Las horas quedaron peleando las últimas posiciones. La tarde me adormeció bajo el manto de un Buenos Aires madraza. Eso es el barrio, la ciudad. La vida. De souvenir me llevé algo de Kundera.

12-12-2009 Buenos Aires, Argentina

Tanto tanto

Luchó a la par de los impares. Le tocó caer y pertenecer a la banda de los inapropiados. También le tocó levantar en alto sus brazos y aportar al unísono clamor victorioso. Se podría decir que las vivencias le iban tocando. Así nomás. Agachando la cabeza y sólo batallando con lo que a la vida se le antojaba obsequiarle. Le tocaba de acá y de allá. De los costados, de arriba y de abajo, de frente y de atrás. Ella nunca se quejó. Nunca hasta que un día le tocó que le tocaran lo que a cualquier femenino transforma en mujer. Le tocaron el corazón. Y ahí sí que la lucha se volvió más ardua que nunca. Día a día caer y levantarse. Llovía, nevaba y hasta se descascaraban partes del cielo. Los pies pesados y cansados pero los ojos más grandes que nunca (y es por eso que tanto tanto vale la pena).



11-12-2009 Buenos Aires, Argentina

"Hasta que separe nos la muerte"

“Hoy vas a brillar” le susurró al oído el hombre que siempre la había tratado de opacar. Ella, como quien no tiene memoria, sonrió y se dejó llevar (literalmente hablando y no) Las mujeres tienen ese cambio de carácter que se automatiza ante un sutil roce o una palabra justa (por esa razón son tan frágiles)

La reencontrada pareja de desparejos pensamientos pero de juste acople partieron a su rincón, a su lugar en el mundo. Los tímpanos sobrecargados y los ojos que rebalsaban. Las manos tan llenas como también ellos llenos de vacío. Mientras las horas pasaban el amor metamorfoseaba a engranajes carcomidos. Todo se tornaba forzoso y forzado. Cada vez más repletos de vacío. Él ya se encontraba en la luna, ella en el centro de la Tierra. Las palmas ya témpanos y ahora los ojos embalses. El post transcurrió cual film en autocine. Como algo alejado mientras uno se intenta acomodar en un terreno ajeno y para nada unipersonal. Él comenzó a esfumarse. Ella por fin comprendió. “Hasta que la muerte nos separe” musitó rendida mientras las sábanas se volvían redes.


10-12-2009 Buenos Aires, Argentina

Todavía

No entiendo lo grotesco y protesto. Las bases que se derrumban y los caprichosos esbozos de aleteos. Mi velocidad de la mano de un reloj y tu lentitud que poco a poco se hace carne. Los ojos que se emancipan. Tu siempre vigente retrato que yo me atrevo a categorizar como un todavía.

Todavía una hoja.

Todavía una mañana. Todavía un par de cuerpos.

Todavía la conexión y las valijas preparadas.

Todavía mis sensaciones y tus dedos.

Todavía

y toda la vida

todavía.



10-12-09 Buenos Aires, Argentina

Relatividad

Él: ¡Así no se puede vivir! Mirá lo que es esta cocina. Una mugre. Nadie limpia. Ahora me van a escuchar. Estoy cansado de que siempre pase lo mismo. Uno viene cansado del trabajo, se quiere hacer un café y descansar pero cuando ves la cocina con semejante abandono no se puede descansar un carajo. Estos pibes me arruinan la vida ¡Me a-rrui-nan-la-vi-da!

Ella: ¡¿Te podés tranquilizar?! Escuchame un minuto, llegaron los resultados de los análisis

Él: Ahora no me jodas. Después los vemos

Ella: ¡Después no! ¡Ahora!

Él: …..

Ella: (Abre el sobre y lee en silencio)

Él: ..…

Ella: ….

Él: ¿Y?

Ella: (Duda) Dieron mal.

Él: Me voy a buscar la franela para limpiar la cocina

Ella: Dejá. Limpio yo.


7-11-2009 Bucarest- Rumania

Rutina de impacto

Esa mañana se incorporó a su tediosa rutina. Cansado de desayunar siempre lo mismo optó por devorarse una rebanada de pizza y acompañarla con cerveza y luego un café. A la hora de vestirse prefirió un short de baño verde, una camisa a cuadros roja y las pantuflas de domingo. De su traje negro ni noticias. Tomó las llaves del auto, las arrojó por la ventana y se montó a su jubilada bicicleta rodado 24. Cortó camino por el parque y luego transitó por la avenida principal en dirección a su lugar de trabajo. Arribo a su oficina con 87 minutos de retraso. Cuando su superior lo encontró vestido con semejante look playero y todo sudado pidió explicaciones y él simplemente miró para el costado de modo indiferente.
La siguiente mañana se incorporó a su novedosa rutina. Como ya no era hora para desayunar pidió unas empanadas por teléfono. Se sentó en su sofá y encendió la TV. En el noticiero los periodistas informaban que la tasa de desempleo subía un 0,01 % y que una nueva peste amenazaba al mundo. Él simplemente miró para el costado de modo indiferente.


4-11-2009 Brasov, Rumania