"Like Globe"

El desquite

en terreno ajeno,

o tus visitas

de madrugada.


“Te apuesto la nariz

a que mi camisa está inocente”

Te dije mirando el techo.


Por lógica te exasperás,

y en tu molde esperás.


No es por mis alas,

es el helio en mi cuerpo.

(el problema es

qué hacer con el viento)



15-4-2010 San Rafael, Mendoza, Argentina

El auto y los barquitos (y mi viejo)

Comúnmente llega al charco de la esquina el agua que viene costeando el cordón luego de haber descendido por la silueta enjabonada del auto de mi padre. Mientras el viejo se ensaña con desarrollar eficazmente su auto-limpieza- (terapia) yo me divierto haciendo barquitos de diario que surcan el agua vertida sobre la indiferente acera. Sábado tras sábado mismo ritual. Yo desplego barquitos en el agua que rebalsa de su auto. Ahora me pregunto, cuándo llegará el día en que mi viejo juegue con barquitos en el agua que desciende de un auto que yo mismo enjuago dedicadamente.


20-3-2010 Bahía Blanca, Argentina

Extravío barrial

No serían más de las dos de la mañana cuando había decidido salir a dar un paseo por el barrio. El efecto del café era mi fiel compinche de aquellos días de nada. Las copas de los árboles se penduleaban al ritmo del leve viento que otorgaba a la noche una atmósfera, digamos, acogedora. Me detuve a observar. Cualquier cosa que pudiera ser observada era digna de mi atención. Techos, ventanas, veredas, autos, perros, mis zapatillas azules. Continué el recorrido y poco a poco y/o paso a paso me fui perdiendo. Al principio sólo me perdí en mis recurrentes pensamientos. A posteriori y sin intención me perdí entre las calles. Miré detalladamente y girando sobre mi eje, pero no logré ubicarme. Me resigné y asumí mi propio extravío. Como no tenía trabajo o necesidad de madrugar no me importó desconocer mi paradero. Las ganas de pasear estaban intactas así que reanudé mi caminata. Llegué a una esquina y doblé a la derecha. Encontré una plaza, la atravesé y caminé hasta un descampado. Luego volví sobre mis pasos y doble a la izquierda. Luego derecha y ahí la vi. Como por arte de magia, mi casa. La contemplé unos minutos antes de decidir entrar. La persiana de la ventana del living comedor estaba arriba y pude ver. Ahora sí me sentía realmente extraviado. En la mesa principal un hombre de zapatillas azules tomaba café.


19-3-2010 Bahía Blanca, Argentina