Los espejos

Los espejos brillaban de manera glamorosa. Las gentes se miraban, se reconocían y se lucían. Gentes de todo tipo. Gentes lindas y gentes feas; altas, bajas, de cabezas grandes y de sonrisas sin dientes. Gentes elegantes y gentes de ojos tristes. Y así desfilaban continuamente. Muchas gentes, en masas. Gentes de amontones. Los espejos se mantuvieron firmes. Inmutables nunca dejaron de brillar. Con todos los ojos clavados en ellos pero siendo conscientes de que nunca serían observados. A las gentes no les interesan los espejos en sí, sino sólo lo que quieren reflejar.



15-3-2010 Bahía Blanca, Argentina

Voltereta

Lo que antaño lejano,

fue palpable

y nuevamente distante.


Ya habían caducado los días ansiados

y vuelto a arrugarse los ancianos.


Ya no había aviones

ni barcos, ni camiones.


En cajas abiertas

fotografías, letras, marcas.


La cuestión:

Butterfly o larva.

¿Cómo encarrilar este tren de carga?



15-3-2010 Bahía Blanca, Argentina

Esa rara vieja sensación

Los dadores estaban enfilados como sabiendo que el final era irrepetible. La enfermera de turno comía una manzana color verde y repetía una y otra vez que el azar reinaba al tiempo y al espacio. El hospital atesoraba secretamente los pensamientos de sus inquilinos de paso y en el ambiente se podía respirar el noaire. Algún que otro doctor dejaba caer su bata mientras balbuceaba una improvisada especie de rezo para poder volver a inhalar. Todo se volvía aséptico y geométricamente cuadrado. Impenetrable. Insípido. Yo por las dudas me quedé escondido detrás de cualquier armario ubicado dentro de cualquier consultorio. Vaya uno a saber



3-2-2010 Bahía Blanca, Argentina